Pecado Capital: Ira
La ira es definida como la pasión del alma que causa indignación y enfado, o bien, apetito o deseo de venganza; como causa de violencia contra los demás, contra los familiares o contra uno mismo. Es algo too much la definición, pero se entiende el contexto que pretende mostrar. Yo creo que la ira, dentro de toda la gama de pecados capitales, es el que más a menudo sucede, pero no siempre es notado. Vivimos en una sociedad bastante hostil, y lamentablemente siempre podemos encontrar una u otra razón para empincharnos o amargarnos el día. Profundicemos al respecto. (Nota: Debido al tema a tratar, seré explícito y crudo al escribir groserías, insultos y lisuras. Gracias.)Cuando me di cuenta que la lista de pecados capitales se me ha reducido bastante, y llegué a éste, traté de pensar qué situaciones tipo podrían representar casos típicos de ira, con los que pudiésemos, hasta cierto punto, identificarnos. Me sorprendí cuando noté que son muchísimos los casos, así que no podía hacer una lista de los mismos, ya que sería de nunca acabar. Fue entonces cuando me di cuenta de que debía de hacer una división partiendo de las razones de la ira. ¿Por qué nos dan ataques de ira? ¿Qué nos saca de nuestras casillas o nos hace perder los papeles? Bueno, creo que podemos dividir las razones en cuatro: primero, la ira personal ("puta madre, la cagué"), segundo, la ira dirigida ("La cagaron"), luego, la ira global ("concha su madre, ¿por qué a mí?"), y finalmente, la ira material ("aparato de mierda, funciona, carajo").
La Ira Personal
Este es un tema claro. Nos odiamos a veces por cagarla o hacer cosas por las que nos arrepentimos después. Este es un asunto más personal; las expresiones de este tipo de ira son más que nada gritos y carajeadas al aire. En casos extremos se rompe alguna cosa o se termina en llanto. Por lo general se termina pensando y/o diciendo "Nunca más hago algo así". Que se cumpla, es otra cosa.
Este es un tema claro. Nos odiamos a veces por cagarla o hacer cosas por las que nos arrepentimos después. Este es un asunto más personal; las expresiones de este tipo de ira son más que nada gritos y carajeadas al aire. En casos extremos se rompe alguna cosa o se termina en llanto. Por lo general se termina pensando y/o diciendo "Nunca más hago algo así". Que se cumpla, es otra cosa.
La Ira Dirigida
Esta es mi favorita. Como bien dijo alguna vez Mafalda: "Hoy es uno de esos días en que, lo peor de uno, son los demás". Es muy cierto. Si no profundicé mucho el punto anterior, fue porque cuando la ira parte de nosotros hacia nosotros, es claramente menor. Sí pues, la cagué; ya, qué vas a hacerle. Pero en este otro caso, cuando otra persona tiene la culpa, de algún modo u otro, buscamos la manera de indignarnos como la situación lo amerita. El primer y excelente ejemplo que quiero dar, es la ira al volante. La gente es una BESTIA manejando. Se meten, se cruzan, frenan sin más, te clavan el carro y creen que por exhibir una cochina mano por la ventana tú has captado toda la sarta de piruetas que pretenden hacer. Y cuando estas cosas suceden, llueve la gama de insultos: "Aprende a manejar, _________; _______ de mierda" , etc. Y algo que me parece divertidísimo, es que SIEMPRE hay una excusa para insultar al mal conductor y criticar su comportamiento; es decir, siempre hay una característica intrínseca a su persona que lo coloca como bestia al volante: porque es mujer, porque es cholo, porque es taxista, porque es viejo, porque es vieja (los insultos para vieja son muy diferentes a los que son para viejo), porque es gordo, etc. Y cuando estos altercados suceden, sobresale todo el abanico de insultos, nuevos y viejos, que decoran el fabuloso léxico peruano. En este rubro de la ira, podemos apreciar también la interacción telefónica como clara expresión de la explosión iracunda. El delivery es un obvio ejemplo de esto; los operadores u operadoras que atienden en los distintos locales parecen haber sido entrenados para ser ineficientes. No toman el pedido bien, hay que repetirlo veinticuatro veces para que entiendan, SIEMPRE se olvidan de algo, les pides mayonesa y te ponen mostaza, no entienden tu número de tarjeta y tienes que deletrearlo como Spelling Contest de kinder y por alguna razón siempre uno termina hablando con el administrador para que te solucione el caos que ha creado el mamarracho que te contestó el teléfono. Lo único que han aprendido bien es su opening line: "Gracias por llamar a Pizza Hut de Benavides, mi nombre es Deisi, ¿en qué puedo servirle?" Después de eso... no esperen mejor servicio. Ergo, uno se altera, grita, putea; y finalmente cuando llega el pedido (mal), te lo tienes que comer de mal humor y te indigestas.
Esta es mi favorita. Como bien dijo alguna vez Mafalda: "Hoy es uno de esos días en que, lo peor de uno, son los demás". Es muy cierto. Si no profundicé mucho el punto anterior, fue porque cuando la ira parte de nosotros hacia nosotros, es claramente menor. Sí pues, la cagué; ya, qué vas a hacerle. Pero en este otro caso, cuando otra persona tiene la culpa, de algún modo u otro, buscamos la manera de indignarnos como la situación lo amerita. El primer y excelente ejemplo que quiero dar, es la ira al volante. La gente es una BESTIA manejando. Se meten, se cruzan, frenan sin más, te clavan el carro y creen que por exhibir una cochina mano por la ventana tú has captado toda la sarta de piruetas que pretenden hacer. Y cuando estas cosas suceden, llueve la gama de insultos: "Aprende a manejar, _________; _______ de mierda" , etc. Y algo que me parece divertidísimo, es que SIEMPRE hay una excusa para insultar al mal conductor y criticar su comportamiento; es decir, siempre hay una característica intrínseca a su persona que lo coloca como bestia al volante: porque es mujer, porque es cholo, porque es taxista, porque es viejo, porque es vieja (los insultos para vieja son muy diferentes a los que son para viejo), porque es gordo, etc. Y cuando estos altercados suceden, sobresale todo el abanico de insultos, nuevos y viejos, que decoran el fabuloso léxico peruano. En este rubro de la ira, podemos apreciar también la interacción telefónica como clara expresión de la explosión iracunda. El delivery es un obvio ejemplo de esto; los operadores u operadoras que atienden en los distintos locales parecen haber sido entrenados para ser ineficientes. No toman el pedido bien, hay que repetirlo veinticuatro veces para que entiendan, SIEMPRE se olvidan de algo, les pides mayonesa y te ponen mostaza, no entienden tu número de tarjeta y tienes que deletrearlo como Spelling Contest de kinder y por alguna razón siempre uno termina hablando con el administrador para que te solucione el caos que ha creado el mamarracho que te contestó el teléfono. Lo único que han aprendido bien es su opening line: "Gracias por llamar a Pizza Hut de Benavides, mi nombre es Deisi, ¿en qué puedo servirle?" Después de eso... no esperen mejor servicio. Ergo, uno se altera, grita, putea; y finalmente cuando llega el pedido (mal), te lo tienes que comer de mal humor y te indigestas.
Ahora bien, todos estos casos muestran ira dirigida hacia desconocidos. Nada impide que nuestros arranques iracundos tengan como receptor a nuestros conocidos o amigos. Pero en este caso, la ira se expresa en tres distintos niveles de reacción: El puteo/corrección, donde indicamos nuestras razones para estar molestos y dejamos clarísimo que han cometido un agravio hacia nosotros; el show/indignación, donde hacemos un teatro alegando que estamos dolidísimos y que NUNCA esperamos que tal persona fuera capaz de algo así; y finalmente la indiferencia/eliminación, que podemos resumir en una frase, "No me hables del tema, no quiero saber NADA de ese huevón".
La Ira Global
Este rubro de ira es el causante de la popular "cara de culo". Es la ira que nace a partir de las desgracias de la vida, independientes de quién vengan. Lo vemos claro cuando se empieza a aplicar la clásica Ley de Murphy ("Si algo puede salir mal, saldrá mal"); se nos rompe algo, se nos pierde otra cosa, nos grita alguien, nos golpeamos con algo, hay peor tráfico que de costumbre, el celular no tiene batería, te manchaste con café, te mechaste con tu jefe, casi no tienes gasolina, sientes que te estás resfriando y cuando te pesas te das cuenta que has subido dos kilos. ¿Cómo acaba esto? Gritos, llantos, histerias, todo mal. La clásica y humana premisa de "Why me?" se activa y nos sentimos los seres más desdichados del planeta. Entonces nos ponemos de mal humor, gritamos a quien se nos cruce y caminamos con nuestra nube negra personal encima. Y agreguémosle, con especial cuidado, que si eres mujer y alguien (y por "alguien" me refiero a un hombre) te dice: "¿Estás con la regla?"... uy, chucha. MALA IDEA. Explotas y le clavas el taco (púa, obvio) en el ojo (independientemente de si están con la regla o no).
Este rubro de ira es el causante de la popular "cara de culo". Es la ira que nace a partir de las desgracias de la vida, independientes de quién vengan. Lo vemos claro cuando se empieza a aplicar la clásica Ley de Murphy ("Si algo puede salir mal, saldrá mal"); se nos rompe algo, se nos pierde otra cosa, nos grita alguien, nos golpeamos con algo, hay peor tráfico que de costumbre, el celular no tiene batería, te manchaste con café, te mechaste con tu jefe, casi no tienes gasolina, sientes que te estás resfriando y cuando te pesas te das cuenta que has subido dos kilos. ¿Cómo acaba esto? Gritos, llantos, histerias, todo mal. La clásica y humana premisa de "Why me?" se activa y nos sentimos los seres más desdichados del planeta. Entonces nos ponemos de mal humor, gritamos a quien se nos cruce y caminamos con nuestra nube negra personal encima. Y agreguémosle, con especial cuidado, que si eres mujer y alguien (y por "alguien" me refiero a un hombre) te dice: "¿Estás con la regla?"... uy, chucha. MALA IDEA. Explotas y le clavas el taco (púa, obvio) en el ojo (independientemente de si están con la regla o no).
La Ira Material
Esta clasificación definitivamente ha llegado con la modernidad. Mientras más complicada es la tecnología, más complicada es la vida (por más que se nos quiera vender la idea contraria). Y, por esto mismo, no es anormal que una computadora nos saque de quicio. ¿Quién no ha agarrado a gritos a su computadora por fallas inentendibles? Creo que todos. Hace varios años, antes de mi querido blog, escribí sobre este tema, por lo que voy a retomar mis palabras y colocarlas acá. Me cito:
Esta clasificación definitivamente ha llegado con la modernidad. Mientras más complicada es la tecnología, más complicada es la vida (por más que se nos quiera vender la idea contraria). Y, por esto mismo, no es anormal que una computadora nos saque de quicio. ¿Quién no ha agarrado a gritos a su computadora por fallas inentendibles? Creo que todos. Hace varios años, antes de mi querido blog, escribí sobre este tema, por lo que voy a retomar mis palabras y colocarlas acá. Me cito:
"Otra cosa sobre las computadoras: Errores. Por alguna desconocida razón aparece con un sonido alarmante (¡BONG!) un recuadro en medio de la pantalla indicando con una X roja y gigante que hay un Error HTTP 401-254.pxp.ept. Por supuesto, alguien supone que TODOS vamos a entender eso; que está "clarísimo" y no nos cuesta naaaada comprender el asunto. Y peor aún, las veces que tratan de ser más explícitos, y no poner números y códigos inentendibles, son igualmente confusas. Por ejemplo, cuando la pantalla indica: “No es posible establecer una conexión con el Explorer porque el servidor Proxy cuenta con fallas de ramificaciones alternas a su conexión LAN por intervención del DSL”. ¿LAN? ¿DSL? ¿Y quién cuerno es Proxy? ¿Un travesti? ¡Nadie lo sabe! Seguro que gente que estudia ingeniería electrónica o algo similar puede saber qué significan estos jeroglíficos de Microsoft, pero el común de los mortales, dentro de los que me incluyo (no por común, sólo por mortal), no puede saberlo, y es una clara falta de interés que las fallas que presentan nuestros artefactos no nos sean en lo absoluto fáciles de entender."
Ay, qué lindo yo. Dejo claro que cuando me califiqué de "mortal" fue refiriéndome al significado semántico de la palabra, no al actual brindado por mí. JAMÁS seré mortal. Pero bueno, creo que así dejo claro lo hija de puta que puede ser una computadora, lo conchasumadre que puede ser un celular (¿nunca se les ha pusto en "Roaming" sin razón aparente?) y lo mismo para aparatos similares. Si algún día tiran un monitor por la ventana, créanme que no van a ser los primeros.
Finalmente, si alguno de ustedes considera que no es una persona necesariamente iracunda o fosforito, revisen la siguiente lista de expresiones para confirmarlo. Si alguna vez han dicho cuatro o más de éstas (o similares), tienen el mismo nivel de ira que cualquier hijo de vecino, así que se me van sacando esas poses de dama elegante. Léase: "huevón de mierda", "pobre imbécil", "para qué manejas", "páseme con su jefe", "te voy a sacar la mierda", "le quiero sacar la mierda", "sácale la mierda" (para que las mujeres no se hagan las del calzón con bobos), "puta, la cagaste", "me llega al pincho ese(a) huevón(a)", "te cagaste", "no la va a contar", "Lo(a) odio", y más. Esa la idea. Dios mío, qué hostilidad escribir todo esto. Mi próximo post va a ser sobre unicornios, globos y algodón de azúcar.
