Wednesday, November 21, 2007

Como tu película

Como cronista urbano (RAGIO mi término, repito), abogado frustrado y publicista actual, tengo el deber y el derecho de comunicar mi opinión sobre un tema como lo es la piratería y la campaña usada en nuestro país para combatirla.
Para empezar sin hipocresías de por medio, lo admito: , compro pirata, OK. Deal with it. El problema recae en qué tan obvio se convierte para nosotros la idea de comprar un producto pirata. Es un delito, yadda yadda nanu nanu, eso lo sabemos. Ahora bien, ¿por qué la población limeña está rodeada de delincuentes? El tema es grave, mas no tanto. Tampoco es que yo sea miembro del Cartel de Piratas del Perú, y reciba mis utilidades a fin de año por hacer cambios ilegales en los estados de cuenta; es más, yo aseguro que he comprado muy pocas cosas pirata en mi vida como para poder llamarme criminal, sobretodo viendo el movimiento que tiene este "mercado" en el Perú. Y los libros pirata están totalmente off limits. Ese tema merece más respeto que un par de DVDs, according to moi, claro.
Pues bien, ¿qué tan terrible es comprar pirata? Yo no voy a defender lo indefendible, pero lamentablemente, creo que en un país como éste, la piratería da más trabajo del que quita (eso no quita que esté mal, lo sé; dejen de mirarme como si fuese Montesinista). El problema lo sufren las tiendas de discos, o los centros de alquiler (ya vimos cómo los Blockbuster han ido desapareciendo como la población europea del siglo XIV con la Peste Bubónica), y la piratería se convierte así en el único medio accesible para comprar un CD de música, el DVD de algún concierto, o la colección completa de una serie. No es bonito, simplemente es cierto. Juegos o programas de computadora que tienen a veces un precio ridículamente alto, son vendidos entre 4-5% de su precio original (sí, he hecho la operación con calculadora, créanme, ES ASÍ); es la devaluación más bizarra EVER. A mí me da risa cómo ya los vendedores están entrenados para esto; te dicen "pero éste es sólo VCD", o "este juego viene con CRACK para que pongas el código de frente". Olvídense, están preparadísimos.
En cuanto a la música, en esta época de iPods, MP3, MP4, Mp5, MP88990x-Plus/Ultra, etc., los CDs están olvidados por muchos de sus antiguos fanáticos (yo entre ellos, lo admito). Hoy en día la música es la computadora y ya hasta se ve raro cuando alguien camina con discman. Saber que puedes comprar miles de discos con lo que inicialmente comprarías sólo uno, es una idea tentadora, hasta para el más timorato de todos (look it up: Timorato (adj.): De moralidad exagerada, que se escandaliza con facilidad, puritano, mojigato, pelotudo -OK, la última es mía-). Entonces llegamos a ese punto en que decimos "a la mierda", y simplemente nos dejamos llevar por la situación para ir a formar parte de ese loco mundo de ilegalidad light del cual nos encanta hacer la vista gorda.
En cuanto al cine, no niego haber comprado y/o haber visto películas pirata, pero eso en ningún momento a mermado mi opinión hacia IR al cine, o disfrutar increíblemente cuando veo en éste una película que MERECE ser vista en el cine (hay películas para las que es un insulto verlas en pirata). Sigo siendo y seré un fan del cine siempre. Y es precisamente en el cine en donde más podemos apreciar las campañas anti-piratería que se han llevado a cabo en los últimos años. De esto quería hablar también. Desde hace ya varios meses, se repite constantemente en el cine el comercial del padre que regala a su hijo un DVD pirata y el hijo le cuenta que ha hecho lo mismo al copiarse un examen. Y sí, el padre queda como un tarado; y sí, la idea es buena; y sí, el mensaje es claro. Sin embargo, hay algo, un je ne sais quoi en ese comercial que me da mucha risa y no puedo llegar a respetarlo. No sé si son las actuaciones, las voces extrañas con las que doblan el comercial, los efectos tétricos que tiene o simplemente la mirada reprochadora de la madre mientras pica el nabo de su falsa y suburbana vida; pero algo no termina de convencerme. Revisaremos parte del guión:
"Mira lo que te compró el inteligente de tu padre, un DVD pirata": Hmmm. Ok; no es necesario ser tan sarcástico con su hijo, señor. Creo que capta la idea.
"Yo también me saqué un 20 super pirata" (OJO: SUPER pirata, no pirata normal, SUPER)
"¿Cómo que un veinte pirata?" "Es que me copié la prueba de Luis, un amigo. Mira, ¡veinte!": Entendimos niño, tienes veinte. Stop bragging. Además NUNCA se le dice a tus papás que te copiaste un examen; adjudícate el logro, SO-bestia.
"¿Cómo que me copié la prueba de Luis?": Ay señor, no se haga el que no entiendió. Le salió conchudito el ñaño, pues.
"¡Pero me saqué veinte! Pirata... como tu película": Éste es definitivamente el clímax. Sobretodo porque ahí todo se pone en blanco y negro y la madre lanza la reprochante mirada del nabo. SUPER intenso. Y en mis conversaciones del día a día, he logrado confirmar que no soy la única persona con una opinión de este tipo, sino que muchos sienten al igual que yo, una pequeña mofa hacia el comercial. Lo siento, no es nada personal.
Para esto, ese comercial es basado en una versión original, mexicana. Al menos los actores de la versión peruana están algo mejor. La otra parece una mezcla de Taco Bell con Polvos Rosados que no llega a cuadrarme.
¿En qué podemos concluir? Bueno, la piratería es mala, sí. Pero hasta que dejemos de pensar que no lo es (o cagarnos en la noticia), la vamos a seguir comprando, ya hoy en día pareciese significar "Mucho ahorro, la misma diversión" (para el Cartel de Piratas, avísenme si les gusta el slogan, les vendo la idea). Mencioné en un momento de este escrito que los libros piratas están prohibidos para mí. Si debo ahondar algo en esto, me imagino que la respuesta es clara: No puedo evitar sentirme ligeramente afectado, ya que una pequeña, malvada, sabia, ingenua, coqueta, sagaz pero tierna parte de mí se considera una suerte de escritor. Y me chocaría saber que algún día en el futuro alguien publique o republique mis cosas sin mi consentimiento (I WILL hunt you down... and KILL you); y me imagino que pensaría distinto si prefiriese la música o la actuación, pero por el momento no es así. Pero eso sí, tengo el orgullo de decir que lo que escribo y por consiguiente ustedes leen, parte de mí, y sólo de mí. De mi pequeño y retorcido mundo, pero ¡re divertido! Así que tengan por seguro que lo que TÚ estás leyendo en este momento es MÍO, único y original. No hay nada pirata... Como tu película.

Thursday, November 15, 2007

Juntos pero JAMÁS revueltos

Reinicio mis escritos con un pequeño estudio que hice en las últimas semanas. Al ser todos tan diferentes el uno del otro, como integrantes de una misma sociedad es, en teoría difícil, poder definir subgrupos donde encajen diversas personas que compartan un mismo estilo de vida. Pero así hizo la empresa Arellano al definir los estilos de vida de los peruanos de hoy en día. Para darles un pequeño 'heads up' a los que no me siguen aún, les cuento: Arellano es una empresa de investigación de marketing fundada por el Dr. Rolando Arellano, que al final del día, digamos que su trabajo se resume en investigar, encuestar, analizar y procesar datos de investigaciones hechas por lo general a consumidores comunes y silvestres para asesorar a empresas que requieran por algún motivo este tipo de información. Dios, cuánto blabla. A lo que quiero llegar: Esta empresa realizó hace muchos años un estudio para determinar los estilos de vida de los peruanos. Inicialmente se dividieron nueve grupos, hoy en día resumidos en seis, los cuales indican los distintos tipos de personas y estilos de vida con los que cuenta nuestro país. El estudio de Arellano los divide en: Los Afortunados, los Progresistas, las Modernas, los Adaptados, las Conservadoras y los Modestos. Cada uno tiene una explicación completa y elaborada (chequeen la página web si quieren; es super interesante), pero obviamente que a mí me vale catorce nabos exponerlas. Lo que yo pretendía hacer es desarrollar los estilos de vida que los peruanos (limeños, básicamente; son tan caricaturizables) tienen y engloban, de acuerdo a mi perspectiva. Mi introducción tiene como objetivo más que nada pedirle un tácito permiso a Arellano para darle rienda suelta a mis inteligentísimas estupideces.
Yo he logrado determinar mediante mis estudios empíricos, análisis y mero criterio que los estilos de vida se reducen en los cinco siguientes: Los Wannabes, los Regios, los Intrascendentes, los Desadaptados y las Huachafitas.
1. Los Wannabes:
"Mira su caña. Ta' mare. Este broder la hace linda. Y está con la huevona más rica del lonsa [nota de RUF: MORTAL 'lonsa'. Me quemó el dedo tipearlo]. Voy a ir al gimnasio... claro. Y de ahí me compro una gorrita 'naik' y me la pongo hacia atrás."
El wannabe es el clásico "desubicado". Se muere desde el fondo de su corazón por ser otra persona, pero sus ganas tan obsesas por llegar a esta meta hacen que se les vea algo patéticos. No los conoce mucha gente pero de algún modo u otro siempre se filtran en algún local donde digamos, no van muy seguido. Los hombres de este grupo tienen el hábito de gilearse a cualquier chica que se cruce por su camino (terrible error), y las mujeres del mismo grupo por hablar en otro idioma, y siendo crudos... no muy bien. Una vez mayores, son los que en un restaurante huelen el corcho del vino, piden entremés en vez de entrada, y siempre hay un par que ordenan un "coptelito". Les encanta la palabra "bacán" y tienen celulares de última tecnología, y si es Nextel, siempre, SIEMPRE, hablan por altavoz y en máximo volumen. Terrible gusto, obviamente; son una fusión de modas terriblemente pasadas con Cierrapuertas del Jockey, lo que concluye en algo no muy bien armado. Sus autoestimas andan algo por los suelos, pero demuestran, ante todo y ante todos, siempre lo contrario.
2. Los Regios:
"Weona que bad, alucina. Pucha, de hecho sabe. ¿Tú crees que le haya dicho algo? Espero que no, alucina. Siempre me pasa esto, carajo. ¿Por qué todo lo malo me pasa a mí? Ajjj, me llega al pincho, alucina. Lo peor de todo, es que adem... ¿QUÉ? ¿Qué mierda hace ese imbécil aquí?"
Los regios. Ellos son... bueno, regios. Quiero recalcar que ahora tampoco he puesto RAGIOS, y para los que me conozcan, o por lo menos a este blog, espero sepan lo DISTINTOS que son ambos términos. Los regios se caracterizan por estar donde revienta el cuete: EL tono, LA inauguración, EL local, etc. ¿Por qué? Por la razón más simple de todas: ¡Porque ahí esta todo el mundo! ¡Y está de moda! Yeee. Eso es como un imán que los obliga a asistir a ese evento o su calendario social se verá mermado ante tal inconveniente. Los regios tienen por lo general buen gusto (al menos las mujeres), y les encanta decir que se han puesto cualquier huevada y que se ven horribles. Están encadenados a Asia durante el verano porque saben que no pueden hacer absolutamente NADA más. Este grupo engloba a los seres más brutos y a la vez a los más inteligentes de la población. Les fascina decir que su vida es un drama e inflar notoriamente sus problemas. Se casan sólo entre ellos y es casi un delito cuando alguien rompe está regla. Han salido sí o sí en una revista.
3. Los Intrascendentes:
"Señor, tengo una pregunta. Compré un minicomponente hace un mes y me acabo de dar cuenta que pude haber canjeado una plancha con mi vale de cliente preferente de La Curaçao. ¿No se puede? Uy si pues, es que me di cuenta ayer... ¿En serio? Qué pena. ¿Seguro que no hay nada que pueda usted hac... Ya, perdón, gracias. Chau."
Los intrascendentes tienen una existencia efímera. Es la clásica persona que nunca dijo mucho, y que siempre se mantuvo al margen de todo. Le tienen miedo al mundo y a cualquier persona que consideren emocionalmente más fuerte. No son graciosos, ni aprenderán nunca a serlo; pero sí pueden ser muy inteligentes, sobretodo en temas matemáticos (son por lo general ingenieros). Se olvidan siempre el celular en sus casas y les encantan los rompecabezas. El intrascendente es esa persona a la cual uno nunca sabe que regalarle cuando le toca en un intercambio de regalos. Eso sí, cuando el intrascendente se emborracha, se transforma. Se convierte en un escándalo andante y por lo general colapsa antes que el resto de los concurrentes. El intrascendente deja que se colen, estornuda bajito, tiene un pañuelito en el bolsillo o la cartera, le encanta tomar infusiones, se viste anticuadísimo y cuenta con un terrible repertorio de zapatos. Invierten muy poco y tienen como máximo dos tarjetas de crédito (los más audaces, claro).
4. Los Desadaptados:
"Habla loco. Claro loco. A las ocho es el concierto de Blood&Fury, va a estar buenaso. Chévere. Super dark. Oe, creo que te has sentado encima de mi huiro, loco. No pes loco, así no es. Pásatelo. No, a ver, préndelo".
Los desadaptados conforman un grupo complejo. Están compuestos por toda es banda de personajes que por alguna razón de la vida odian la "normalidad", y que deciden buscar modos no muy originales (aunque ellos digan los contrario) de desafiarla. La componen seres de todo tipo, por ejemplo: comunistas que estudiaron filosofía, artistas, músicos bohemios, góticos, darks, punks, emos, y toda esa sarta de gente que quiere romper los esquemas copiando los esquemas de los que quisieron romperlos incialmente; espero se entienda a lo que voy. Su centro de operaciones es Barranco y les encanta hablar en contra del sistema. Los desadaptados tienen como característica que pueden haber sido parte cualquier otro grupo o estilo de vida, pero odiaron el futuro que previeron, y decidieron ser... "diferentes". Les fascina el color negro y su archienemiga es Britney Spears.
5. Las Huachafitas:
"Ay amiga, ¡qué lindo tu rubor! ¿Es nuevo? Yo le compré el otro día uno a la Carola, no ves que trabaja en Unique. ¿Y cómo te va con el Eduardo? Ya me han contado que su primo anda de novio con la Jenny."
Este es un grupo divertido. Lo componen chicas muy feministas y trabajadoras, fanáticas de Radio Corazón y del maquillaje. Acá se encuentra todo el ejército de consultoras con el que cuenta nuestro país: Unique, Ebel, Natura, etc. Tienen una pasión loca por las degustaciones y los regalitos promocionales, por lo que siempre las vemos cargando el lapicero de algún banco. Huelen como si se hubiesen perfumado con la colección completa de Glade Toque, y el 87.16% de este grupo tiene el pelo teñido de rubio, rojo o algún castaño carameloso. Creen que se visten super a la moda y a la vanguardia, pero sin embargo son las que más fuertemente caen en el concepto de huachafería. Organizan reuniones diciendo que es un "chauer" así no tenga nada que ver con la idea. Leen Gisela religiosamente y no suelen darse cuenta de cuándo se les pica el esmalte de las uñas. Se saben su RUC de memoria y les fascina ir a Larcomar los domingos.
Como podemos apreciar, hay cabos sueltos por atar y nunca nada de lo que se establezca en uno de estos temas puede ser considerado como definitivo. Pero sin embargo, es divertido ver las cosas de otro modo. Ahí tienen señores de Arellano. A ver si vale la pena reconsiderarlo.