Wednesday, April 11, 2007

Lunahua...what?

Yo no estoy hecho para la aventura. Nunca lo estuve, nunca lo estaré y nunca planeo estarlo. Ahora bien, ¿por qué me embarqué en expedición semejante? No lo sé.
Semana Santa es una época bizarra; siempre sale algún plan que mal que bien, divierte. Ya sea ir a la playa, a Huaraz o a Chosica, siempre sale algo. Pero este año, no sé si por falta de coordinación, de decisión o meramente desgano, no planifiqué nada. Entonces con un amigo y dos amigas decidimos emprender una improvisada expedición. ¿Marcahuasi? Hay una caminata de tres horas: PIRULA. ¿Al centro? ¿Al norte? ¿Al sur? Al final decidimos ir a Lunahuaná, ya que ninguno de nosotros había ido, y contaba la leyenda que podías acampar en amplios valles, hacer canotaje en el río, y comer en sitios buenasos. "Bueno, suena bien", dije yo ilusa y muy cojudamente.
Después de las compras en Wong y de cargar la camioneta con maletas, neceseres, coolers y mi carry-on (sí, fui con carry-on), nos fuimos a dormir y partimos rumbo al sur a las 8 y pico de la mañana (según nosotros íbamos a salir a las 4 de la mañana). La carretera, gracias a Dios estaba despejada, y hasta ahora todo avecinaba que el viaje sería muy divertido. No hubo problema con los clásicos primeros 100 km., llegamos al ajetreado y trilladísimo boulevard de Asia, con su Wong, su Ripley, cines y ridiculeces semejantes. No paramos y seguimos rumbo a la aventura. Lunahuaná, se comentaba, quedaba pasando Cañete, y sabíamos que eso era simplemente seguir hacia adelante. Cuando llegamos a Cañete (gracias a los mil carteles que nos indicaban en ingreso) nos dijeron que había que seguir una ruta alterna para llegar a Lunahuaná, ya que no se debía seguir por la carretera. Fuimos enviados al desvío como tres veces por ciudadanos desinformadísimos de este pueblillo hasta que finalmente nos encaminaron por el camino correcto, antes que protagonizaramos el nuevo cortometraje peruano "Perdidos en Cañete", que no se me ocurre pueda ser otra cosa más que la fusión de "Paloma de papel" con "Psicosis" de Hitchock. El resto del camino era más verde y vacío, por lo que la idea que teníamos de Lunahuaná se hacía cada vez más clara. Pero... no. Llegamos, después de casi dos horas de camino, a un conglomerado de locales que rodeaban esta suerte de carretera por la cual transitábamos. Unas bronceadísimas mujeres nos repartían volantes mientras gritaban cual rockeras: "¡Canotaaaaje! ¡canotaaaaaje!" A tres metros había un local con un rótulo que indicaba 'Funeraria' y 20cm. más abajo (en el mismo local), decía "Cremoladas". Tal combinación me pareció espeluznante, no sólo por la idea de pensar que esa funeraria sería para todos los que mueren en el canotaje, sino porque pensar en zamparse una cremolada de pacae mientras velan al cadáver fue cien veces shocking de lo que pude imaginar. Haciendo nuestras averiguaciones, encontramos que uno de los locales para campamentos que se veían relativamente decentes contaba con un MUY limitado espacio (máximo un metro entre carpa y carpa) y para colmo tendríamos que compartir con campamentos vecinos el lugarcillo para prender la fogata. Como se imaginarán, la idea de calentar una miserable lata de pork & beans mientras Emerson y Miriam (los vecinos de carpa - no sé si se llamarían así, pero créanme... NO me sorprendería) rostizan marshmellows a la vez que toman Don Isaac caliente y en su radio Miray suena un remix techno-pop de Yuri. Así que dijimos NO. Tratamos de ir a un par más de locales, pero todos contaban con el mismo problema: poco espacio (y por ende privacidad) y gente un tanto... feíta. En uno de los últimos locales, un hombrecillo (uno de esos sabios rurales), nos dijo que debíamos ir más al sur, por Condoray (lo sé, yo tampoco tenía una PINCHE idea de lo que era), y nos advirtió que NO debíamos meternos al río ya que estaba color chocolate y eso significaba que era un peligro. En caso hubiese estado gris, nos dijo el hombrecillo, podíamos entrar y bañarnos (As if!! yo no me bañaba en ese río ni aunque hubiese estado color madreperla; por la sábana de Turín, habrase visto). Literalmente, después de ver el río, la famosa idea del canotaje se esfumó más rápido que la bicicleta de Lance Armstrong. Seguimos entonces rumbo a Condoray, cuando en el camino, vimos una pequeña pampa frente al río, con varias carpas bien establecidas, frente a una especie de casona. Yo, conchudón como la negra, me bajé del carro y me paré frente a la entrada al casón y llamé a uno de los mucufines que trabajaba ahí. Cuando se me acerca y me pregunta qué quería, yo le digo: "Oye, ¿cuánto cuesta quedarse aquí, ah?" A lo que me responde: "Ehh... bueno, esta es una casa. Los señores han venido de Lima por semana santa" Oh, shit. Como comprenderán, casi me muero. Yo, jurándome dueño de Lima y sus afueras, me había querido establecer en la casa de campo de los Cillóniz como si fuera un motel cualquiera. Sin chistar corrí de vuelta a la camioneta e informé que seguiríamos la ruta a Condoray.
Una vez en Condoray, pasando por Jacayita, Uru... algo, y sitios semejantes, llegamos a un sitio que era lo más cercano a lo que buscábamos (además nos dimos cuenta que jamás encontraríamos algo decente), y decidimos establecernos ahí. La armadera de carpas fue un caos, pero sobrevivimos. Cuando quise ir al baño, me informaron que era compartido (hombres y mujeres en el mismo) y que si quería un caño tenía que ir a los que estaban junto a los baños. Y eso que no menciono al calor, los bichos y un extraño cráneo de burro que estaba pudriéndose y apestando al costado de nuestro campamentillo. Estábamos rodeados de gente que escupía en el piso, ponía su música a máximo volumen, preparaba fritangas en parrillas oxidadas y sacaban cajones de cerveza de las maleteras de sus station wagons. Yo estaba al borde de un nervous breakdown, y para colmo de males, no tenía ni un sólo somnífero en el neceser. Sin Alprazolam, Xanax ni Lexotan, mi infierno estaba determinado. Hicimos una fogata, comimos todos los productos no perecibles y enlatados que habíamos comprado, me embutí catorce paquetes de Casino de menta y de chocolate, y me fumé treinta mil cigarros. Nos fuimos a dormir, hechos mierda, después de la desgracia que vivíamos.
A la mañana siguiente nos despertamos, primero por el calor espantoso que hacía, y segundo, por una horda de niños infectos que decidieron jugar a tirarle pelotas a nuestra carpa. Fiorella, RAGIA, salió a gritarles a los condenados, maldiciendo a su pelota y al puto día que sus padres los engendraron. Mientras nos levantábamos y nos dábamos cuenta de que no había sido una pesadilla, sino que, todo era una cruel y ponzoñosa broma de la vida, tratamos de comer algo y lavarnos los dientes con botellas de agua mineral. Y para rematar el paseíto, mientras yo estaba sentado preparando un juego de solitario en nuestra mesita viajera (esas que se convierten en maletas, RAGIAS), se me acerca una macaca del campamento vecino a decirme: "Amigooo... amigoooo; ¿qué marca es tu carpa ah? Está bien bonita". "Coleman", le respondí con el tono más 'por-qué-me-hablas' que pude sonsacar, bajé la mirada y seguí barajando mis cartas. OJO: Pronuncié "KOLEMAN" (como se leería en español), para que la mujercilla esta no me viera con ojos desorbitados y mirada bovina. Al cabo de 10 minutos, mis amigos preguntaron: "¿Y ahora, qué hacemos?" "Irnos a Lima" respondí a la velocidad del rayo. El regreso fue único y glorioso. Cuando llegué por fin a mi casa, abracé a mi almohada como si fuera mi hijo perdido en los bosques de Montrèal por diez días, tomé cuatro de mis ahora sí accesibles sedantes, y dormí hasta la hora del lonche del domingo.
Este viajecillo me dejó claras cinco cosas:
1. Planifica tus viajes con anticipación y averigua cómo es el sitio al que te vas.
2. Si vas de campamento, lleva barbitúricos que te dopen toda la noche.
3. SIEMPRE hay más peajes de los que te imaginas.
4. No lleves jugo en botellas de vidrio que se ponen más agrios que mi sentido del humor.
5. ¿Saben qué? NUNCA vayan de campamento.

12 comments:

Paty said...

Rafis para el proximo año marcahuasi? jajajajaja HABLAAAAAAAAAAOSSSSSSSSSSS!!!

Alberto said...

Jajajaja no me he parado de reir. La próxima vez zámpate donde los Cillóniz.
Eso sí, llévales un Marquez de Arienzo, mínimo. Porque si te apareces con tu jugo agrio en botella de vidrio y tus casinos de menta, no te van a mirar con buenos ojos.

Francisco said...

Yo tampoco, me pareció sumamente gracioso, un éxito el post. Lo de la "mirada bovina" me encantó!! me sentí tan identificado!! (no por la mirada, sino porque me den una mirada similar)

Milagros Mejía P. said...

Excelente crónica!

El mejor consejo: No ir de campamento y si te ves en la necesidad, llevar las pastillitas mágicas. A mi el Zatrix me va espectacular. Tres al hilo y se apaga el televisior.

Milagros

Alberto said...

Hoy pasé por Lunahuaná y efectivamente hay una funeraria que vende cremoladas! No paré de reirme.

Anonymous said...

OIGA HOMBRE... hombre o marciano???
si no tienes idea de las peripecias que se pasan en los campamentos... porque m... sales de Lima??? quédate en donde vives para siempre hasta que te conviertas en un craneo putrefacto de burro coimo el de tu crónica...
PD: LUNAHUANA ES UN LUGAR MARAVILLOSO no apto para desadaptados.

Anonymous said...

ja, ja, ja, ja... una funeraria que vende cremoladas. Se nota que no sabes que en provincias puedes encontrar de todo. Yo conozco esa funeraria y prepara las más deliciosas cremoladas recomendadas por Gaston... Pobre tonto... hasta eso te perdiste por desubicado. AH y los ataudes los tiene al fondo porque en Lunahuana la gente se muere una al año. No te olvides que vives en Lima con la más cochina contaminación... ya quisieras una casa com la mía en Lunahuaná.

jorge valencia said...

Oye pedazo de baboso, por que no te vas a Can Cun si eres tan especial. aprende a hacer turismo, primero reserva con tiempo tu hotel, paga tu plata (o eres misio con carpa coleman) y no pases penurias por desubicado. AH y si no fuiste nunca de campamento de niño no le culpes a tus papis porque las niñas no se pueden hacer yayita, Ja Ja ja.

Anonymous said...

oye imbecil , lunahuana no es solo " funerarias" poe idiotas como tu le turismo se va a la mierda , las cremoladas de ahi han sido reconocidas por el mismo gaston acurio asi que para otra que quieras poner algo en internet pon algo bueno y no huevadas , yo he ido y las cremoladas me parecieron maravillosas y unicas y no por los comentarios estupidos seguro querras malograr el turismo en lunahuana ojala no regreses nunca o mejor ojala te caigas al rio cañete

Anonymous said...

Que estupides de verdad , leer esto me da mas risa, por q se arruino su viaje el o ella solo por q ya ni se sabe si es hombre o una mujercita jajaja. Lunahuana es precioso y maravilloso claro si vas con gente de verdad , no con unos aburridos que coman galleta de menta y chocolate jajaja, y esas cremoladas son buenasas, y cierto Gaston fue ahi y las recomendo y el no dijo ninguna estupidez como este niño q escribio todas esas tonteras, es que gaston si valora lo que hay en nuestro Peru, Porq no te fuistes al Villasol, al Rumiwasi ,al Embasy , al Regina , a la prox ve con plata y en lunahuana no solo haces canotaje q por cierto es lo maximo hacerlo , sino q hay muchos deportes mas de aventura y q tbn son muy buenos y divertidos..... y si escribi este coment , fue por q me dijeron por ahi , HAY UN IDIOTA Q ESCRIBE COJUDESES Y KISE VERLO , PERO NUNCA PENSE Q ERA TAN IDIOTA, valio la pena escribir creo .... y buscate una pareja para q te kite lo amargado y si ya lo tienes , No te kiero jajajaja.......

Anonymous said...

sorry arriba era!! y si ya lo tienes NO TE KIERE JAJAJAJA

Dia-Gia said...

q horror contigo se ve q no sabes de lo bueno . andate con tu carpa coleman a acampar al jardin de tu casa . lei tu cronica no por lo buena q estaba sino por q me causo una sorpresa q una persona pueda escribir tanta porqueria junta . lunahuana es lindo! y si los cilloniz tienen casa alli es porq ssaben de bueno no como tu!!! desubicado