Thursday, August 24, 2006

Ka-Ching!!! $$$

[Esto se redactará novelescamente y como cuento, valga la contradicción]
El día de ayer, después de tomar un reconfortante café, hablé por teléfono con unos amigos que estaban en un casino, pero ya se retiraban. Una vaga idea cruzó entonces por mi cabeza. ¿Qué tal si voy al casino? Habían pasado un par de meses, quizá uno, desde la última y poco fructífera vez que fui. Decidí ir. Sin detalles innecesarios de mi transporte, llegué a los pavonados vidrios que blindan la entrada al casino 'Majestic' del Hotel Marriot, y sin pensarlo dos veces, me dirigí a las maquinillas y decidí jugar a mi suerte en un juego llamado "Angels and Devils". A los 17 segundos de juego me gané el bono que se obtenía por salir repetida tres veces una infantil imagen de las puertas del cielo, las cuales se abrieron ofreciéndome dos opciones: un sonriente querubín me ofrecía multiplicar mis ganancias hasta cinco veces, y un malicioso diabillo me ofrecía hasta 20 juegos más gratis. Opté, como se esperaba, por el diablillo y su deliciosa oferta. Gané hasta 15 dólares los cuales ascendieron a 35 una vez que decidí rifar mi suerte en las manos de una atractiva y sobremaquillada Cleopatra en "Jewels from the Nile". Recordé algo que había guardado en mi cofre mental, junto con los capítulos de "Quién manda a quién" y la cara de Winnie Cooper (Sí, la de Kevin Arnold), una frase que escuché en algún momento, lugar y tiempo de mi vida, de una señora terriblemente envuelta en la ludopatía: "Cuando revientas una maquinita... es hora de irte a una mesa". Ipso Facto. Con 4 vodkas encima que ya empezaban a nublar mi visión y zarandear mi caminar, me dirigí a la mesa número 2 de la Ruleta, y un sonriente Hebert me dijo, al yo poner un billete de diez dólares en la mesa: "¿En valor o medio dólar señor?" "Medio dólar. Y deme las fichas naranja, son buen karma". Una sonrisa cómplice iluminó su ahora totalmente olvidada cara, y posó una agradable torrecilla de color naranja frente a mí, la cual recibí con alegría en mi rostro, esperanza en mi corazón y alcohol en la sangre. Jugué. Jugué. Y seguí jugando. El dinero se fue, me dejó, me sacó la vuelta con el dealer. Con 4 vodkas extra encima, una acidez terrible debida al exceso de jugo de naranja, y habiéndome fumado todo cigarro barato que me ofrecían las minifalderas meseras, me acerqué a la caja y saqué la tarjeta de crédito. La que paga mi madre. Sí, esa. Con la mano temblando, firmé el voucher, y recibí el "Buena suerte" de Janet (la cajera, por si acaso, no alguien que me acompañaba en esos momentos. No se conocen Janets, ¿ok?) como si fuera una predicción de la Melchorita (¿conocen a mi madre, por Dios? No se le roba.) Digamos que el proceso de retiro monetario se repitió dos veces más, ascendiendo la suma a casi 45 dólares. Regresé a la mesas arrastrando a mi ebrio espíritu, y tiré los últimos 15 doláres sin ver nada más. Fichas amarillas cayeron en mi mano y las deslicé suavemente por el alfombrado tablero verde y coloqué entre otras, una en el número 13, al cual nunca le dejé de apostar, pero no me había traído suerte hasta el momento. Rodó la ruleta; 'click click click' de la bolita. Trece. Pleno. 36 veces lo apostado. Plata. Fichas. Valor. Vodka. Más. Cigarros. ¿Winston? Ajjj. Fumo igual. Un hombre feo y cholo le grita a la dealer. No importa. Yo estoy ganando. Fichas de $25. Color. Par. 2da docena. ¡80 Dólares! Sigo sigo. Me paro para ir al baño. Chucha, estoy totalmente borracho. No importa tampoco. Sigo jugando. Mucha gente en la mesa. ¿Quién carajos come arroz con pollo en un casino? Huele fuerte. Cholo. Sigo jugando. Me voy. Gané lo perdido, y mucho más. Un taxi me recoje en la puerta y un conductor gordito y moreno me sonríe: "¿Adónde va, mister?" Alegre y aún ebrio, hice caso omiso de su huachafísima expresión, subí al asiento trasero y le dije sonriendo de oreja a oreja: "A comer algo. Puedo pagarlo."

2 comments:

Anonymous said...

Ese numero 13 es de los dioses.. pero no hay nada como el 0(cero) jajajaja que viva la juerga y que el casino siga pagando la cuenta!

Anonymous said...

grande el 13 ... nunca falla